POR UN MÉXICO, SIN ODIO, NI VIOLENCIA

Por: Línea Recta.

14 diciembre, 2017.

Por: Ana Rosa Payán

Estamos viviendo en México, una etapa, si no la más difícil de los últimos años, sí la más violenta hasta donde puedo recordar.

Los medios de comunicación y las redes sociales, no dejan de atormentarnos mañana, tarde y noche con toda clase de noticias de hechos violentos y de sangre.

Lo mismo si se trata de asaltos, violaciones, decapitados, cuerpos encontrados con marcas de tortura, narcotráfico, asaltos a mano armada, linchamientos o gente dedicada a la estafa y al robo. Hechos que nos van sorprendiendo cada vez menos y de los que nos enteramos con tan sólo prender el radio o la televisión en cualquier noticiero.

Pareciera que México no tiene remedio y que estamos condenados a vivir en un país donde la violencia es el pan nuestro de cada día, donde la corrupción y la impunidad se señorean por doquier, y donde las autoridades, en el mejor de los casos, son omisas en el cumplimiento de sus funciones, o bien, están coludidas con los criminales e incluso los encabezan.

Muchas veces da la impresión de que la sociedad está dormida o resignada y convencida de que como país, ya no tenemos remedio al estar clasificados a nivel mundial, como uno de los países más corruptos y violentos.

Al finalizar este año y a unos meses de las elecciones federales y locales, considero que es el momento que hagamos un alto en el camino y nos planteemos como mexicanos qué país y qué estado, queremos heredarles a las próximas generaciones.

Los juegos infantiles de antes, no inducían a la violencia

Muchos de los que rebasamos el medio siglo de vida, cuando recordamos nuestra niñez, vienen a nuestra mente imágenes de nuestros juegos infantiles en donde las muñecas regordetas de cabellos rubios y lindas facciones nos hacían inmensamente felices, al igual que un maravilloso juego de té, lo mismo que a los chicos un buen patín de madera, una bici o un bate y una mascota. O para toda la familia y todas las edades, los juegos de la oca, serpientes y escaleras o turista mundial.

En general, no había juegos que nos indujeran a la violencia, y películas o caricaturas cuyos contenidos estuvieran enfocados hacia la muerte del adversario.

Los juegos del Siglo XXI, predisponen a la agresión

Es por ello que nada nos debe sorprender ya, que desde las caricaturas que ven los chicos del siglo XXI, hasta los videojuegos que tanto les apasionan, lo que más prevalece en su contenido es la violencia. Como consecuencia de ello, es casi imposible pedirles a los niños que no agredan a sus compañeritos sin razón aparente, ya que su condicionamiento mental está predispuesto para la agresión.

Sí trasladamos todo esto al ámbito de la política, el ambiente que se respira es de desconfianza, protagonismo, división, corrupción e impunidad y también de violencia ya sea física o verbal, lo mismo en los gobiernos que en los partidos políticos.

El destape del amigo “Pepe”

Sí del PRI se trata, podemos observar cómo la ceremonia de entronización de José Antonio Meade, ahora sabemos que es el “Amigo Pepe”, no es diferente a la ceremonia de cualquier otro “destapado” de sexenios anteriores. Loas, matracas, porras, adhesiones de convencidos y ardidos, todos son uno sólo cuando de unidad se trata, para que su proyecto de partido salga victorioso y sigan viviendo a expensas del país y saqueándolo a la vista de todos. No cabe la menor duda, que los hijos de la obscuridad son más astutos.

Con AMLO, ni voz ni voto

Sí nos referimos a López Obrador, es inútil mencionar a su partido, porque bien sabemos que ahí nadie tiene voz, ni voto, a excepción del dueño del mismo. La percepción que tengo de este político de origen priista, es de demagogia y promesas que difícilmente pueda cumplir. Sólo se puede repartir la riqueza que antes se haya generado. ¿Cómo confiar en alguien que es admirador de Nicolás Maduro o Evo Morales, que tienen sumidos a sus pueblos en la miseria y la corrupción, o que pretende pactar con los narcos?

El Frente Ciudadano única esperanza, si suprime egoísmos

La única esperanza que veo en el horizonte es el Frente Ciudadano por México. Quienes no estamos a favor del PRI, ni de Andrés Manuel, tenemos aunque precaria, una esperanza de que dejando atrás sus egoísmos partidistas y personalistas, los dirigentes, militantes y simpatizantes de esos tres partidos que lo conforman, se piensen y se vean como una opción real para México, en el que los principales protagonistas deben de ser los ciudadanos, y ellos, los partidos políticos, deberán ser sólo los medios para alcanzar un México mejor, con menos corrupción e impunidad.

Hay que empezar a limpiar la casa y a valorarnos como mexicanos responsables y amantes de nuestro país, y la mejor manera es hacerlo, es con una férrea convicción de que somos millones de mexicanos que todos los días nos levantamos para ir a la escuela, a trabajar, a producir y a sacar adelante a nuestras familias de manera responsable, digna y decente.

Ojalá no desaprovechemos esta oportunidad de cambiar como ciudadanos y tengamos un gobierno que realmente nos merecemos, sin odio y sin violencia.

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