Galería

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La obra de Lydia Peña González ha sido dividida en 4 apartados (en realidad sólo son tres), haga clic en alguno de los vínculos que se muestran a continuación para poder ver su obra gráfica, obra pictórica, obra digital o un mensaje personal en video.

Obra gráfica
Obra gráfica

Obra gráfica

Imágenes retraídas, figuraciones en movimiento con la gestal de dar así la señalización de formas, rítmicas y arítmicas, algunas vivas de significación y otras quietas, frías al estatismo informal de gestos. Escenarios que arman en su tratado gestual, accidentado, la composición que se le va otorgando a lo imaginado o incognocible. Rastreo de contender la metáfora de la imágen, partiendo de legible dibujo al grafismo puro, mancha, masa, forma, elemento vivo, golpe directo al grabado en donde nos da la versatilidad o destreza propia y la frescura del blanco y negro de los grabados propuestos.

De lo cotidiano -hábil lectora del suceso ordinario- lleva consigo la descifración gráfica a su modulación de accidente, generando caótica y expresiva la realidad que reporta la metáfora atrapada en sus estampas.

Cabe señalar a&uoacute;n más el encuentro y rescate del grabado en madera en su disciplina, jornal de taller, sus herramientas y procesos más inmediatas; precarios y sencillos a un proceso elemental, que ejecuta Lydia Peña. De inmediato trama y se sumerge a&uoacute;n más al grabado en metal con el afortunado encuentro del oficio. En su formación nos da muestra de la manera más sencilla de perseverar la imágen gráfica, exponiendo tan rica muestra, en género de la corriente nueva de grabadora/pintora, su fuerza, su visión y, sobre todo, la firmeza a dar muestra de distinción en su plataforma.


Prof. Pedro Ascencio
Universidad Autónoma de Tlaxcala - Exposicón de grabados

Obra pictórica
Obra pictórica

Obra pictórica

Una idea, una obsesión: el paisaje. Ya aparecía en varios de los grabados que conformaron su primera exposición individual (Suela suceder, ENAP, 1992). Luego esa idea, esa obsesión, se convirtió en el motor que la impulsó a buscar un lenguaje pictórico propio. Y muy pronto construyó dicho lenguaje, aunque lo hizo sin abrevar en nuestros grandes paisajistas; el camino que siguió no la llevó a José María Velasco, al Dr. Atl o a Luis Nishizawa (quien, por cierto, fue uno de sus maestros en la ENAP) sino a Claude Monet, el gran pintor impresionista francés. A partir de Monet, de su exaltación de la naturaleza, de su riqueza cromática, de su factura casi siempre espontánea y fluida, del ímpetu de su pincelada y del dinamismo de su trazo, pudo ella crear una poesía visual escencialmente suya.

Estoy hablando de Lydia Peña (México, D.F., 1968), joven pintora que presenta su segunda exposición individual. La muestra está integrada con parte de la obra pictórica que la artista realizó entre 1995 y 1997. Se exhiben algunos cuadros que pintó todavía como estudiante, para la clase del maestro Guillermo Zapfe; son cuatro óleos bien trabajados, en los que aparecen imágenes de gallos. Se axhiben también -y son mayoría- los cuadros que más la identifican, aquellos que dejan ver claramente su propuesta. Vamos a ellos.

Apasionada de la naturaleza, Lydia Peña la recrea en su pintura. Lo que esta artista propone es el rescate visual del mundo natural, esa realidad armónica que el capitalismo salvaje violenta todos los días. Combinando abstracción y figuración(formas no objetivas y representativas), aprovechando las cualidades del acrílico y del óleo en relación a los soportes (cartón y tela) y trabajando hábilmente con la espátula, Lydia expresa pictórica y amorosamente su relación con la naturaleza, sin duda su fuente de inspiración. Sus paisajes (agua y viento; animales, flores, raices, semillas y hasta corazones intrusos) nos hablan de amor, de desamor, de erotismo, de melancolía, de nostalgia, de fuerza vital. En sus cuadros afloran los sentimientos encontrados que habitan su jardín interior.

Al igual que otras artistas mexicanas (pienso principalmente en Laura Anderson, Magali Lara y Ana Miriam Peláez) Lydia Peña maneja una iconografía deliberada y propositivamente femenina. Sus pinturas revelan preocupaciones íntimamente ligadas con la femineidad. En un mundo todavía dominado por los hombres, Lydia se acepta como mujer, se convierte en pintora -porque esa es su vocación- y decide recurrir a la evocación de la naturaleza para expresar su preocupación personal por el deterioro creciente (¿¿irreversible??) del medio ambiente. Para ella, la naturaleza tiene una dimensión sagrada, una espiritualidad inherente. Por eso la pinta con asombro y veneración, desde su óptica de mujer-pintora.



Antonio Espinoza
Lydia Peña Culto a al Naturaleza
México, D.F., Octubre de 1996

Obra digital
Obra digital

Obra digital

Escucha veloz, la unidad es reinante. Sola canta, pasea con los rayos nocturnos que no se concretan en tormenta, pero disparan luminosamente las canciones más melancólicas. Su pie descalzo toca lo h&uoacute;medo de un origen perdido. Su canto es ahora a sus ojos que miran desde milenios la belleza, su canto es a su corazón que se ordena con el cosmos. Simula inmovilidad, por eso su canto es como el susurro de la hoja que se deja caer del árbol, esta inmovilidad aparente. Todo pasa. Es éste el punto por el cual recorre todos los posibles caminos, los suyos, los propios. Deambula como benjuí dejándose en el recuerdo de la noche. Visita todos los sueños, anhelos y deseos.

Sueña porque la tierra ha dejado de ser suya, se reconstruye mito. Atraviesa sus mundos como ave de plumaje blanco hasta convertirse en escultura también blanca, ninguna mancha en ella, es lisa y suave de postura firme, siendo ella frente no perfil. Nunca fue la manzana de la discordia, fue la discordia la que le arrebato sus tierras, es por eso que ahora sólo sueña.

En su mundo se escucha una mañana que llega, algo pasa, la noche. El cielo es negro o blanco, presencia-ausencia dirían unos, ella sólo le sonríe con un gesto, parece Madona; se aventura viajando a través de él, lo recorre como luna seduciendo, jugueteando. Ella es el misterio que él nunca podrá descifrar. Es el misterio del juego el que abre su pecho acariciando su corazón, el cual había abandonado dejándolo en solitud. –¡Despierta!- Es acaso esto lo qué le dice su corazón. Y desde esa solitud responde con molestia. Se sabe del cielo correspondida desde su ira, que le vuelca como ola, que le hace recordar esos truenos de canto melancólico, que la hace nuevamente carne y en sus deseos más profundos pide una mañana.

Valiente baila con el cielo otoñal el más peligroso; es el cielo otoñal el que sonroja a los árboles, es el cielo otoñal abismal, sabe del peligro. Lo reta. Manda su mensaje como notas de piano, conjura desde su pensamiento el anhelo de saberse libre y con vehemencia que puede lograr el olvido.

Toma su corazón y lo abraza como un hijo, le enseña a cazar almas, tantas como son necesarias. Mira el rededor muchos cuerpos como el suyo. Cierra sus ojos. Descansa. Ahora escucha nuevamente veloz.

No lejos distingue las ciudades que esos cuerpos comparten, los corazones que han cazado tantas almas y que ahora están gozosas en ese cielo que se pierde hasta convertirse en mar. El otro pie descalzo toca tierra sólo para tener recuerdos, los enjuaga, y al bañar sus recuerdos logra que uno de sus ojos se abra, es ahora magia que brota como fuente, señala de donde viene la magia para que todo mundo pueda verla, pero la intimida; abre su segundo ojo para convencerla, en ese momento la magia sigue el camino que ella pinta, que ella traza, que ella dibuja con líneas.

Es la ciencia oculta, el arte que nos abre un horizonte mágico, el hechizo que paraliza la realidad aparente para exponernos otra, &uoacute;nica y auténtica. Eco de un cuerpo, sendero épico de un alma renovada, es el trabajo que nos presenta la artista Lydia Peña.


Se escucha veloz, Texto de presentación de la Exposición Eco de un Cuerpo
Gabriela García Tapia. Art. Visual (UNAM) y Filósofa (UACM)
México, D.F., Marzo de 2008

Mensaje personal en video
Mensaje personal en video

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Esta es una muestra del pensamiento del artista.

Para poder ver este video es necesario el plug-in Flash Player y una conexión de banda ancha. Tamaño aproximado de la descarga: 36 MB.